En días pasados
el mundo presenció atónito la ejecución de los periodistas estadounidenses
James Foley y Steve Sotloff por parte del Estado Islámico (EI), organización
terrorista cuya brutalidad -que incluye asesinatos en masa, secuestros de
minorías religiosas y decapitaciones- ha dejado al menos 1.700 muertos y un
millón de personas desplazadas y sin hogar.
La historia de
este grupo no difiere mucho de las de otros -alauita, sunita, chiita- que
alternativamente se alzan desde las inacabables guerras tribales, proclamando
su intolerancia, y productos de una ancestral visión del mundo desde una perspectiva
maniquea que confunde lo político con lo religioso. De hecho, los miembros de EI,
autoproclamados como los únicos creyentes reales, justifican sus actos con los
versos del Corán. Para algunos la
palabra árabe yihad es sistemáticamente traducida como ‘guerra santa’ y para
otros, significa “esfuerzo” (en el camino de Dios).
Al-Yihad
En 2002 Abu Musab al-Zarqawi, un jordano, creó el grupo radical Tawhid wa al-Jihad un grupo sunita históricamente enfrentado con los chiitas. Muerto el fundador, en 2010, Abu Bakr al-Baghdadi se convirtió en el nuevo líder. En 2013 el yihad se unió a la rebelión contra el presidente sirio, Bashar al Asad, y ahora controla las ciudades de Mosul, Tikrit, Faluya y Tal Afar en Irak, y Raqqa en Siria, campos de petróleo, represas, carreteras y límites fronterizos. Abu Bakr también fusionó las milicias en Irak y Siria con el nombre de Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés). Posteriormente ISIS cambió su nombre al de Estado Islámico (EI) y declaró la creación de un califato dirigido por un líder político-religioso (Abu Bakr al-Baghdadi), de acuerdo con la ley islámica o sharia, que pretende el apoyo total del mundo musulmán.
Advertencias para el mundo
Actores
y observadores de la zona en conflicto -como Arabia Saudita- advierten que, de
no ponerse atajo, el fenómeno político pronto llegará a Europa y EE.UU. El monarca
de Riad sostuvo que el grupo en “un mes estará en Europa y en otro en Norteamérica”.
Analistas equiparan a ISIS con el
fenómeno nazi, mientras otros temen que éste sirva de unificador de antiguos
adversarios de Occidente en la región.
El
jefe del Estado Mayor conjunto de EE.UU., Gral. Martin Dempsey estima que para
detener el avance de EI en Siria e Irak "se requiere una variedad de
herramientas, de las cuales los ataques aéreos son sólo una pequeña
parte". Mariano Aguirre, del Norwegian Peacebuidling Resource Centre opina
que "Pensar que la solución contra EI es una intervención militar de
Estados Unidos y Reino Unido con otros aliados es equivocado y de corto
plazo". No falta quien teme que fortalecer militarmente a algún grupo
contrario redundaría en tener, en éste, el enemigo a enfrentar en el futuro. "Lo
que se precisa" -considera también Aguirre- "es fortalecer Estados
inclusivos, no promover más grupos armados".
La
presencia de grupos terroristas en Europa tales como IRA (Ejército Republicano
Irlandés), ETA (Euskadi Ta Askatasuna, “Patria y Libertad Vasca”) no es una
novedad. Tampoco lo fueron en América del Sur, donde las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias) de Colombia, Sendero Luminoso en Perú, y varios otros grupos fundamentalistas
cuyos instrumentos de acción derivados de una propia ética que se justifica a
sí misma por la supuesta superioridad del objetivo final (religioso), antepusieron
sus ideas a la vida humana individual y colectiva. Surgieron caudillos que aprovecharon
las democracias en transición y las debilidades institucionales para borrar la
línea entre lo político y lo religioso, ora cabalgando una reivindicación necesaria, ora intercalando mitificaciones en torno al culto de la personalidad.
Pero
como lo demuestra la historia, si nacieron y crecieron en torno a un problema
no resuelto por las instituciones democráticas, menguaron o murieron cuando éstas
lo enfrentaron con valor y de cara abierta a la sociedad.
Es
decir, con más y mejor Democracia, pues ya Jesús había establecido que "al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
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