Cargando con la derrota beniana a cuestas, la campaña
tempranera de Evo Morales parece apostar a la escasa memoria colectiva, que no
obstante las promesas y habida cuenta de la historia reciente, ha despertado
más de una desconfianza entre los orientales, pues no pocos han logrado
vislumbrar su marca de fábrica: “a Dios
rezando y con el mazo dando”.
Como “etapa de enamoramiento” han sido calificados los
recientes pasos del gobierno encaminados a un acercamiento con Santa Cruz,
declarado éste por los resultados preliminares del Censo 2012 como el
Departamento más poblado del país, y sin duda alguna, merecedor de la más
numerosa representación parlamentaria y los más cuantiosos recursos económicos de
acuerdo a ley.
Según se ha visto, tales escarceos fueron precedidos con
los nombramientos de las asambleístas cruceñas Gabriela Montaño y Betty Tejada
como Presidentas de ambas Cámaras legislativas. El cortejo gubernamental para
con una región que históricamente le ha sido electoralmente adversa incluye a la
reciente declaratoria de inconstitucionalidad de los artículos 144, 145, 146 y 147 de la Ley Marco de Autonomías que habían
defenestrado Alcaldes y Gobernadores de la oposición; la promulgación de
una ley que permite ampliar la frontera agrícola -destinada a limar asperezas
con la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y la Cámara de Industria, Comercio
y Turismo (CAINCO)- además de otros casos emblemáticos de alta sensibilidad como
la detención domiciliaria de Leopoldo Fernández, y el traslado del Caso Rozsa a
Santa Cruz. La andanada de zalamerías ha culminado, al menos en esta fase, con
la declaratoria del Carnaval cruceño como Patrimonio Cultural, en fiesta que no
deja dudas sobre los fines electoralistas del espectáculo.
Sin embargo, gran parte de los cruceños se ha percatado que los estrategas del gobierno -antes de iniciar el mariposeo- dejaron sentado claramente en sus bases de apoyo político el mensaje de que los objetivos estratégicos continuaban siendo inmutables, y que en el seno del MAS no caben titubeos. Las Presidentas de las Cámaras de Diputados y Senadores ya habían tomado cuenta de lo sucedido con su predecesora Rebeca Delgado, condenada al ostracismo por hablar con independencia de la consigna oficial, y el Vicepresidente Álvaro García Linera –para rematar el asunto- ha invitado a los “libre pensantes” a que abandonen el partido en aras del “centralismo democrático” imperante.
Los resquemores aumentan al observar que los sectores
tradicionalmente afines al gobierno –SS y cocaleros- callan disciplinadamente,
sabedores que hay una ruta previamente diseñada, que todo obedece a un plan de
acción, que lo esencial no se modifica, y que tienen asegurado su papel estelar
con la nueva Ley de Control Social que busca reducir a simples entelequias las
Autonomías municipales y departamentales, y con ello el centralismo seguirá
gozando de buena salud. La seducción a Santa Cruz no incluye el cambio del
interino Contralor General del Estado, ex Diputado del MAS, para mayores señas.
Por otra parte -afirman los incrédulos- se ha dejado en claro que la
independencia de poderes no es asunto de ninguna agenda de requiebros, y de
muestra están los casos Rozsa y Leopoldo Fernández cuyos giros condescendientes
no hacen más que ratificar la sumisión del Órgano Judicial a las órdenes del
Palacio Quemado. Cosa parecida –afirman- sucede en el ámbito internacional,
pues Roger Pinto seguirá aguardando un salvoconducto, señal de línea dura para
con un Brasil apurado en reducir los cocales chapareños e identificar el ADN de
la cocaína boliviana; mientras Chile habrá de aguantar los vaivenes de nuestra Cancillería para distraer la atención
y ganar cohesión en torno al gobierno con la causa marítima ahora sazonada por
la detención de tres soldados bolivianos.
En ámbitos cruceños circula la sospecha de que, preparando
con antelación el escenario electoral, los estrategas del gobierno buscan la “constitucionalidad”
de la re reelección de Evo Morales, e insisten en la aprobación de la Ley de
Extinción de Bienes a Favor del Estado -¿acaso para “disuadir” candidatos?- ambos
asuntos en manos de un Tribunal Constitucional “legitimado” por el reciente veredicto
sobre la Ley Marco de Autonomías. Entretanto, el país no cuenta aún con una Ley
de Inversiones que restablezca las garantías económicas. Así, -se malicia-
estarían afinados los instrumentos para reducir a su mínima expresión las
posibilidades del financiamiento y apoyo económico que necesitan los partidos
de oposición, lo cual de ocurrir, haría cuesta arriba cualquier lucha electoral
contra el gobierno que dispone, a total discreción, de los recursos del Estado
y de los cocaleros.
Ya se sospecha que “enamorando” a los cruceños el
gobierno pretende bajar las tensiones en la región para ensamblar, sin mayores
obstáculos, una gran maquinaria electoral para clonar votantes, camuflar
“acarreos”, etc. con base en las áreas rurales de Santa Cruz, y con la misma
“eficacia” que en las zonas rurales del Occidente.
Es que
con tanto arrumaco, hasta la novia desconfía.
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