El Embajador Sean Penn, ganador
de dos Oscar de la Academia, abandonó el protocolo de los acullicos, y vestido
cual transeúnte cualquiera, traspasó las puertas de la ciudadela penal de
Palmasola para visitar a su compatriota Jacob Ostreicher. Le recibieron 18
meses temblorosos de cautiverio confinados en una silla de ruedas. Y se desató el pandemónium que hasta ahora involucra
a altos personeros de los Ministerios de la Presidencia y Gobierno, además de
jueces y fiscales agavillados en una red
de tráfico de influencias, chantajes y presiones contra personas procesadas por
delitos penales y políticos que involucran la extraña coincidencia de intereses
particulares con “causas de Estado”. Todas tan importantes que días atrás habían
motivado al Fiscal del Ministerio Público designado al caso terrorismo, Sergio
Céspedes, expresar que "En la antigua Constitución Política del Estado se
valoraba la vida, ahora en esta nueva es patria o muerte”.
Probablemente Fernando Rivera
Tardío y Dennis Rodas Limachi, durante años responsables de la Unidad Jurídica
del Ministerio de Gobierno -quienes acompañaban al susodicho fiscal durante la
audiencia a 39 ciudadanos acusados de terrorismo- recibieron esta declaración
como el leit motiv justificador de su accionar.
Los efectos del tsunami están
tocando puertas en de las oficinas de la Dirección de Registro, Control y
Administración de Bienes Incautados (DIRCABI), ya vapuleada previamente por la
repartija incontrolada que dotó de vehículo al asambleísta Lucio Vedia, y de
casa al funcionario Benigno Vargas. Las aguas procelosas salpican los
entretelones montados contra dirigentes del Territorio Indígena y Parque
Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) por el secuestro del Canciller David
Choquehuanca y la impunidad de los responsables por los atropellos de Chaparina.
Al parecer estamos frente a la
punta de un iceberg de tamaño descomunal. Mucho más si se recuerdan las
grabaciones en audios y vídeos que de cuando en cuando se filtran para conocimiento
de la opinión pública. “La bancada opositora de Convergencia recordó que el
senador Róger Pinto presentó el 15 de abril de 2011 un audio en el que se
escuchaban las voces del abogado Dennis Rodas y “posiblemente”, de Fernando
Rivera… junto a un fiscal y una abogada que posteriormente le iniciaron
procesos penales (contra Pinto) “tramaban de manera descarada la conducción
judicial de los casos terrorismo y Porvenir, así como la forma de controlar la
Corte Suprema de Justicia”, reza un comunicado del 29 de noviembre. El Senador
Pinto aún espera por un Salvoconducto para salir de la Embajada brasileña donde
solicitó asilo tras habérsele abierto más de 20 procesos judiciales, entre
ellos cinco por desacato, y dos por sedición y desacato.
En el Ministerio de Gobierno se
cobijó sin ningún problema el General Sanabria -hasta que intervino la Justicia
chilena- quien guarda detención en las cárceles de los EE.UU. acusado de
narcotráfico. Hace poco tiempo fue sorprendido al “representante” de un Senador
del Estado Plurinacional quien hacía de gestor para la instalación de casinos y
casas de juego. Frente a los 52 avasallamientos de tierras que sufre el
Departamento Santa Cruz, se habla de extorsiones a manera de “vacunas” para no
ser afectados; situación que comparten varios ciudadanos extranjeros en la
frontera con Brasil. Fuimos testigos de una grabación en la que un Asambleísta
Departamental gestionaba el desalojo de tierras de comunidades menonitas
ocupadas, a cambio de una jugosa
cantidad de dinero.
Tales denuncias tienen el
nauseabundo olor de las “relaciones peligrosas” que parecen ser predilección de
los administradores del proceso de cambio: el otrora testigo clave del caso
terrorismo Ricardo Villa Vargas, alias “El Viejo” declaró que trabajaba para el
gobierno con Luis Nolberto Clavijo, el capitán Wálter Andrade y la policía Marilyn
Vargas Villca, alias “Karen”, quienes colocaron – según “el Viejo”- los explosivos
en las casas de un Concejal de Santa Cruz y del Monseñor Cardenal Terrazas. El
Oficial George Peter Nava, un año atrás había colocado un artefacto explosivo en
las oficinas de la Red UNITEL en Yacuiba (Tarija), medio televisivo varias
veces señalado por el Presidente Evo Morales como su principal opositor
político.
“El ex abogado del Ministerio
de Gobierno Fernando Rivera Tardío … propició que la colombiana Claudia
Rodríguez, aprehendida por narcotráfico, se acerque al empresario Jacob
Ostreicher para que éste compre propiedades del traficante brasileño Maximiliano
Dorado y así implicarlo en tráfico de drogas”,
señala un noticiero.
Otra grabación difundida por
los medios de comunicación arroja indicios sobre una “relación peligrosa” entre
el Ministro de la Presidencia (el mismo de los 33 camiones de contrabando) y el
narcotraficante Mauro Vásquez Guerra, alias “Mauro” -detenido recientemente en
Pando a instancias de las autoridades brasileñas- en torno a la reclusión y
condena judicial de Leopoldo Fernández.
Tal parece que no existen
fronteras cuando de aplastar al adversario se trata. Ya habíamos visto tal
férrea decisión del partido de gobierno en los sucesos de Chaparina para atacar
sin misericordia a los indígenas del TIPNIS y años antes -con defunciones de por
medio- las jornadas de La Calancha, en Sucre, para aprobar el texto de la nueva
Constitución.
La Justicia recién estrenada
con el “voto popular” no se libra del descalabro. Para juristas y legos constituye
una rareza que funcionarios de otro poder del Estado, ungidos por un “Poder Legal”
manejaran a jueces y fiscales como a sus muchachos de mandado. Tal como
sorprende que el actual Ministro, autor de tesis y publicaciones según le
espetó a la Presidenta de la Cámara de Diputados, haya pasado por alto que
dicho Poder debería ser renovado por el nuevo titular de la cartera de Estado,
a menos que éste hubiera rubricado su aval.
El tsunami aún no ha tocado un
pelo del narcotráfico cuya capacidad para penetrar y establecer vínculos con
niveles de decisión es conocida por todo el mundo.
Pero nadie vio ni escuchó nada
durante siete años.
En este Estado Plurinacional
cuyo vicepresidente se da a la tarea de monitorear cuentas de Twitter y
Facebook en busca de castigar a quienes hablan mal del Presidente, la alacena
estaba llena de ratones pero el queso no faltaba.
O tal vez el gobierno no quiere
ocuparse de cosas tan desagradables, habiendo partidos de fútbol y entregas de
canchas con pasto sintético. Tal vez no queda tiempo al Presidente, preocupado
en la construcción del Museo Evo Morales, en Orinoca, al costo de Bs.47
millones (7 millones de dólares) y las celebraciones del Solsticio de verano en
la Isla del Sol (1 millón de dólares) donde se celebrará “el fin del no tiempo
y la llegada de un tiempo nuevo, marcado por el vivir bien en armonía con la
Madre Tierra” a quien se quiere herir de muerte con una carretera que atraviesa
un Parque Nacional y Territorio Indígena.
No es de extrañar que, con un
jefe tan “preocupado” por los niveles de corrupción, pero “ocupado” en gastar
los recursos del Estado Plurimillonario, el Embajador Penn se haya salido del
protocolo. Yo le daría otro Oscar.
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