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Santa Cruz de la Sierra, Santa Cruz, Bolivia
Las actuales generaciones de bolivianas y bolivianos tienen ante sí la responsabilidad histórica de combatir la pobreza y corregir las injusticias sociales y económicas que nos legaron casi dos siglos de demagogia populista,desde la fundación de la República. No pueden consumir sus energías en el aprendizaje estúpido de vivir en dictaduras, sean éstas de izquierdas, derechas, indígenas, campesinas o cualquiera que secuestre las libertades ciudadanas con disfraces democráticos.
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domingo, 24 de agosto de 2014

Venezuela: Para mirarse en ese espejo ( ¿la oposición sostiene al régimen?)

“Mientras yo hago cola para comprar arroz, mi esposo está haciendo cola para comprar aceite. Por celular, una red de amigos, nos indican qué otra cola podemos hacer para comprar lo que haya en los supermercados. Los puestos de MERCAL (red de expendios del gobierno) nunca tienen nada. La mayor parte de lo que se importa para el consumo interno se va de contrabando fuera del país” me contaba una amiga boliviana quien hoy vive en Barquisimeto, Estado Lara, en la República Bolivariana de Venezuela.

A comentarios como éste se suman las noticias llegadas desde el mismísimo centro de la ALBA, el supra Estado que el fallecido Hugo Chávez soñara como telón de fondo para el culto a su personalidad,“A partir del 30 de noviembre (…) todos los supermercados y abastos del país deberán incorporar dispositivos para capturar huellas digitales a sus procesos de facturación” comunicaba un personero titular de la oficina de Precios Justos (El País, 22.08.14), en medio de vaticinios de que el control biométrico sólo serviría para incrementar la escasez de alimentos y el fortalecimiento de mafias que trafican con los productos regulados hacia los mercados fronterizos. Un fenómeno que cobró mayor fuerza cuando el modelo económico impuesto por la visión del Socialismo del Siglo XXI incorporó el control de precios en el afán de destruir el libre juego de la oferta y la demanda, y se hicieron cotidianas las adjudicaciones directas. Hoy son constantes las denuncias de que las divisas destinadas a la importación de alimentos terminan en manos de empresas fantasmas propiedad de funcionarios estatales.
La salud también acusa los estragos. El Universal (22.08.14) titula: “El 95% de los centros de salud tienen entre el 2% y el 4% de medicamentos”. Otras fuentes informan que una de las clínicas más costosas y reputadas de Caracas no puede realizar pruebas hematológicas por falta de material de laboratorio. La escasez abarca por igual a los sectores público y privado. “Alrededor de 350.000 venezolanos esperan a que llegue el equipo médico necesario para someterse a intervenciones que tenían programadas” consigna El País, al tiempo que señala “piden declarar una emergencia humanitaria…”.
El régimen dilapidó los ingresos del país con mayores reservas petrolíferas del mundo en una década y media acompañada por los mejores precios del barril de petróleo de la historia. El ejercicio del poder total permitió el financiamiento de costosos lobbies en favor de aliados como Irán, Siria, Corea del Norte, Bolivia, Nicaragua, las FARC, y se donaron fondos para campañas electorales y promoción de liderazgos “albos” a lo largo y ancho de todo el mundo. Hoy el gobierno heredero de Chávez lucha vanamente por convencer al pueblo venezolano sobre la venta de activos en el extranjero como CITGO, o la necesidad de revisar el precio interno de los combustibles “mientras se regalan cientos de miles de barriles diarios  a Cuba”.
Durante 2013, en Venezuela se cometieron 24.000 asesinatos. Cuerpos desmembrados y personas ahorcadas se encuentran con alarmante frecuencia en plena vía pública, lo que algunos califican como el “envilecimiento colectivo o sólo una fase avanzada de las penurias cotidianas que padecen los caraqueños”, indicadores de una crisis general cuya milésima parte hubiera causado tumultuosos incidentes como el “caracazo” del año 1998.
Para muchos, salir de tal estado de situación minimizando los costos se ha convertido en una especie de  agenda implícita que, concertada o espontáneamente, el oficialismo y la oposición trata de soslayar. Unos, para prolongar la agonía de un régimen cuyos representantes con seguridad subirán a los estrados judiciales a dar cuenta de sus actos, y otros, porque no quieren cargar con las consecuencias de una asonada popular incontrolable. Las elecciones ya no son una alternativa habida cuenta del fraude recurrente, y el único atisbo de legitimidad está en manos de algunos líderes opositores como Leopoldo López o Henrique Capriles.
¿Hasta cuándo logrará la oposición venezolana mantener el régimen a salvo de la reacción popular?

domingo, 17 de febrero de 2013

REFLEXIONES CUARESMALES



Probablemente la Disposición Transitoria Primera (inciso ii) de la actual Constitución Política del Estado Plurinacional que dice textualmente: “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones”, es ampliamente conocida por los bolivianos y bolivianas que observan incómodos los intentos del Presidente Evo Morales por ver legitimada su re reelección para un nuevo período constitucional. Pocos recordarán probablemente que dicha disposición -realizada por el Congreso en octubre de 2008- aprobada en el referendo constitucional del 15 de enero 2009, modificaba lo sancionado por la Asamblea Constituyente en 2007: “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución no serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones”.

Una “maniobra envolvente” –Vice Presidente dixit– pretende zanjar el asunto al interpretar mañosamente que la CPE sería aplicable recién a partir del 22 de enero de 2010, con la renovación de los poderes públicos. Lo cual equivale a decir que desde 7 de febrero de 2009 hasta el 22 de enero de 2010, el país estuvo flotando en un limbo constitucional donde todo acto administrativo de las autoridades podría ser juzgado como nulo, pues la Disposición Final de la actual CPE reza que ésta “(…) entrará en vigencia el día de su publicación en la Gaceta Oficial.” indicando al mismo tiempo, la aplicación de su eficacia normativa.
Ahora, los afanes reeleccionistas de Morales han elevado la materia a consulta ante el Tribunal Constitucional Plurinacional, junto a las facturas de lealtad, habida cuenta de que los tribunos fueron elegidos por el gobierno a través de su brazo legislador en la Asamblea Plurinacional y “legitimados” por votación popular que logró menos del 30% de aprobación de los votantes.

Materia tan importante debería ser resuelta en el marco del Artículo 7 de la CPE: “La soberanía reside en el pueblo boliviano (…) es inalienable e imprescriptible”, y el Artículo 11, inciso II.) “La democracia se ejerce de las siguientes formas, que serán desarrolladas por la ley: 1. Directa y participativa, por medio del referendo, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria de mandato, la asamblea, el cabildo y la consulta previa…”. Esta es la misma soberanía a la que se acudió en el referendo constitucional del 15 de enero de 2009.

Como puede verse, no existen “maniobras envolventes” si todo se hace en el marco de la Constitución que costó vidas humanas, meses de tensión social, cuantiosos recursos económicos y sobre todo, un ambiente de división entre los bolivianos que pareciera seguir flotando a medida en que las ambiciones de perpetuación en el poder pasan por encima de las leyes, o las corrompen para servirse de ellas.

Los que se van y los que se  quedan
“Triste suerte la de nuestra América…”, decía el desaparecido escritor y humanista venezolano Arturo Uslar Pietri, “…sus grandes hombres murieron jóvenes como Bolívar, como Sucre, como Martí. Sus dictadores, longevos…” La reflexión viene a cuento por la determinación de Benedicto XVI -el principal hombre de la Iglesia Católica en el mundo- quien en acto de suprema responsabilidad, ha decidido retirarse para dejar su lugar a otro Papa con mayor fuerza para enfrentar los desafíos contemporáneos de la Iglesia. Entretanto, Rafael Correa busca la re elección en Ecuador, Hugo Chávez sacrificó el resto de su salud y la salud económica, social y política de sus ciudadanos en una tercera reelección cuyos beneficios ejercen sus albaceas políticos. Ortega va por el mismo camino en Nicaragua, y Evo Morales busca lo suyo a pesar de la Constitución boliviana. Cristina Kirchner con seguridad, no resistirá la tentación.

En la hora de las sombras largas

Los recientes acontecimientos que vive el país han desempolvado, con razón, los pedidos recurrentes de mayores y más estrictas penas contra violadores y asesinos de mujeres. La figura del feminicidio vuelve a la palestra reforzada porque el más paradigmático de estos hechos fue perpetrado por un miembro de la Policía Nacional, integrante de una fuerza de élite (UTARC) que sirviera al gobierno plurinacional para acometer contra los supuestos “terroristas” comandados por Rózsa. La reciente víctima, Hanalí Haycho –una periodista- había reportado 5 denuncias previas por malos tratos sin ser escuchada por las autoridades. Dos camaradas del victimario, el Capitán Walter Andrade y Marilyn Vargas Villca, también miembros de la UTARC, y probados confidentes del gobierno en el caso Rózsa, gozan de sendos exilios dorados en alguna legación extranjera cobijados por la ALBA. Ya las aguas habían arrastrado consigo la masacre de El Porvenir, y revolcado los abusos de Chaparina. Ya las redes de extorsión que ejercían violencia desde el Ministerio de Gobierno se habían acallado, misteriosamente arropadas por un “silencio procesal” cargado de sospechas, cuando surgieron las voces de nuevas víctimas a pesar de los intentos por mantener las cosas bajo siete llaves. 

Pero se había sedimentado la sensación de que la violencia provenía de victimarios -de una u otra forma- portadores de algún tipo de autoridad.

Como individuos estamos expuestos a modelos de violencia en sus diversas manifestaciones. El hogar, la familia, las tradiciones, pueden ser portadoras de hábitos violentos, pero la vida en sociedad nos corrige. Las sociedades contemporáneas parecen percibir la violencia con mayor sensibilidad pues la información de que se dispone hace consciente al individuo sobre sus derechos, al ejercicio de sus libertades, y no sólo a defender la vida como acción instintiva. Si ésta percepción no es acompañada por las autoridades, por las instituciones del Estado, la violencia pasa a la actitud permanente y arraiga como cultura. 

La violencia a menudo está estrechamente vinculada con el poder, con la potestad de imponer la voluntad sobre los demás por la fuerza. No es casualidad que donde existen regímenes autoritarios la violencia se manifieste desde el Estado con el uso desproporcionado y abusivo de la fuerza, o que la misma sociedad irrumpe y rebase esta capacidad de contención, ya sea traducida en inseguridad ciudadana, o en violencia callejera y doméstica.

Como ejemplo, en 2012 Venezuela registró 21.800 muertes violentas producto de la inseguridad ciudadana –más de 59 por día- y recientemente la Fundación Nueva Democracia, en estudio realizado durante septiembre 2011 y septiembre 2012, contabilizó 733 violaciones de los derechos humanos en Bolivia –casi tres por día, sólo en materia de derechos civiles y políticos- sin contar los casos de Leopoldo Fernández, el asilo político al que fuera obligado Roger Pinto, los 39 imputados por el caso Rózsa, los muertos de La Calancha, Huanuni, Hotel las Américas, ni los abusos perpetrados en Chaparina. No hay datos oficiales de Cuba pues la revolución abolió, hace 54 años, todos los derechos que podían ser violados por la dictadura. 
 
Evo Morales prometió convertir Bolivia en un país similar a suiza en 10 años. Ya pasan siete ¿apostamos a los tres restantes?


domingo, 13 de enero de 2013

DESCHAVETADOS



Un Vicepresidente -cuya nominación tocaba a su fin junto con el período presidencial-embutido en un traje deportivo con los colores de la bandera cubana presidía la “juramentación del pueblo”, un acto inédito en el Continente y mediante el cual se consagraba la extraña Trinidad Pueblo-Chávez-Maduro. Desde el escenario armado sobre la amplísima Avenida Urdaneta de Caracas, Nicolás Maduro, el heredero oficial del Comandante, ponderaba las dotes del enfermo quien yace en La Habana secuestrado por sus otros fiduciarios: los que estarían dispuestos a utilizar cualquier artilugio con tal de mantener sin interrupción el flujo de petrodólares del cual depende la Revolución Cubana. Ya lo habían probado  mintiendo al caudillo sobre su salud para que éste se presentara como candidato a la reelección y lo demostraban ahora monopolizando su lecho de enfermo.

Sobre la calzada de la Avenida, los asistentes consultaban la hora para llegar a los supermercados en busca de harina de maíz, azúcar, aceite, medicamentos o papel higiénico, aunque temían encontrarse con los tristemente comunes anaqueles vacíos. En sus hogares esperaban el racionamiento de electricidad y agua. Con la noche vendría la sombra de las 21.000 personas asesinadas anualmente en las calles -a razón de 57 personas por día- que abarrotan las morgues de la República. 

Diosdado Cabello, el designado por la Constitución zarandeada por el Tribunal Supremo de Justicia, sonreía esperando su turno en el orden sucesorio. Desde el Estado Zulia, Francisco Javier Arias Cárdenas, compañero de golpe de Chávez en 1992 siente que su hora ha llegado. Tanto Maduro como Cabello y Arias saben que tienen al frente una oposición fortalecida por la brusca constatación de la mortalidad del caudillo, y las maniobras que deberán sortear -uno frente al otro- para heredar el poder en una lucha sin cuartel donde cada cual ostenta pergaminos de igualdad.  

En la tarima, Evo Morales, José Mujica y Daniel Ortega observan el desplazamiento de los aviones Shukoi que cruzaban el cielo para recordar a los presentes el poderío de la Revolución Bolivariana dispuesta a arremeter contra el pueblo que la entronizó durante los últimos 14 años.

Prudentes, Cristina Kirchner y Rafael Correa no asisten al acto. La primera por no enredarse prematuramente en la trama de los hermanos Castro, a quienes visitará con el pretexto de ver  al amigo, y de paso –atribulada por las deudas- asegurarse que los albaceas testamentarios no cobren de inmediato los 3.000 millones de dólares que Chávez otorgara a la Argentina, en 2007, para que ésta  cancelara sus obligaciones financieras con el FMI; y el segundo, con la esperanza de copar el espacio político del Comandante sin entregarse a la avidez de los isleños. Dilma Rousseff respira hondo: le espera liderar sin sombras la geopolítica sudamericana, pero ejercer de pacificadora y mediadora con las facciones que abren paso al peligroso protagonismo de los cubanos. Evo Morales no tiene otra alternativa que buscar un nuevo mentor en la isla, no ve luces en Maduro ni confía en Cabello, tiene a Correa como contendor en el campo internacional y desconfía de su Vicepresidente, en el escenario interno. Pero necesita de la plataforma de los venezolanos para amainar las consecuencias externas e internas derivadas de sus compromisos con los cultivadores de coca, su más fuerte apoyo político. Mucho más con el liderazgo fortalecido de los brasileños molestos por el flujo ininterrumpido de droga boliviana.

Los más expectantes son Manuel Zelaya y Fernando Lugo. Ambos saben que por mucho menos de lo que están presenciando, se desató una tragedia en Honduras, y Paraguay fue cesado de participar en el Mercosur. Esperan si la ceremonia derivará en otro “caracazo” como aquel que  explotara a pocos días de la toma de posesión del ahora fenecido Carlos Andrés Pérez, en 1989, o la reversión del golpe de Estado de Pedro Carmona Estanga, en 2002, luego que éste decidiera disolver el Congreso Nacional. Además, por ahí consiguen algunos fondos para sus campañas electorales futuras.

A todos los mueve el interés por sacar algo de aquel deschaveto: la multitud no quiere perder la casita prometida, el trabajo en Pdvesa, formar parte de las “misiones”, conseguir un espacio en las comunas, o preservar intactos los 15 bonos con los que asiste el gobierno a sus seguidores.  Los otros ambicionan heredar los activos del Socialismo del Siglo XXI, el pueblo se quedará con el 20% de inflación, la deuda externa superior a los 200 mil millones de dólares y la devaluación inminente de la moneda. Sólo hay que rogar a los cubanos que aguanten al enfermo unos días más, para ir arreglando las cosas. Por ahí hasta se evitan unas elecciones de resultados impredecibles. Después de todo,  Manuel Insulza ya bendijo el deschaveto: "el tema ha sido ya resuelto por los tres poderes del Estado"."Lo planteó el Ejecutivo, lo consideró el Legislativo y lo resolvió el Judicial", recalcó.  

“De aquí en adelante, por aclamación será”, pensó rápidamente Evo Morales, candidato a la re-reelección.

sábado, 15 de diciembre de 2012

El ocaso del ALBA



Las pasadas elecciones presidenciales venezolanas desnudaron un secreto que los gobiernos integrantes de la llamada Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) guardaban bajo siete llaves: la danza de petrodólares para afianzar a Hugo Chávez como líder continental y a sus socios como adalides locales de un nuevo orden. En ocasión de su rebautizo como Alianza, Chávez aclaró que “no era una modificación semántica sino de códigos, de sentido y de fondo, pues el ALBA pasaba de propuesta teórica a plataforma política territorial, geopolítica y de poder”. “No es la economía la que nos va a integrar… Creo que se impone de nuevo lo que pudiéramos llamar la revancha de la política, que la política vuelva a la carga y que tome la vanguardia de los procesos de integración” expresó. 
 

A pesar de estas declaraciones, el factor económico asistencialista fue el hilo conductor del caudillo caribeño y sus seguidores (Ecuador, San Vicente, las Granadinas y Antigua, Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua y Venezuela) quienes, a manos llenas y abusando de sus mayorías circunstanciales en el ejercicio del poder, repartieron las dádivas del venezolano, y los recursos de sus Estados, sin otro criterio que ganarse la voluntad popular a punta de billetes.


Durante  la campaña electoral de noviembre, el candidato de la oposición, Henrique Capriles, acusó al Gobierno de Hugo Chávez de haber "regalado casi 170.000 millones de dólares a otros países al ritmo de 7.000 millones al año”. La satrapía cubana fue una de las más beneficiadas en la repartija. En 2008, Chávez otorgó 150 millones al gobierno cubano para reparar los daños ocasionados por los huracanes Ike y Gustav. El Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (BANDES), informó que por distintas vías se desembolsaron fondos públicos que costearon la ampliación de aeropuertos en la isla. Las cuentas a favor de los isleños consignan entre 100.000 y 115.000 barriles diarios de petróleo, que a los precios de mercado equivalen a 10 millones de dólares al día, y casi 300 millones de dólares mensuales. Otro rubro está constituido por la compra de servicios profesionales (médicos, maestros, asesores militares, etc.)  que  utilizan Venezuela y varios socios de la ALBA, y que reportan a Cuba unos 6.000 millones de dólares anuales, según cifras oficiales cubanas.  


Ecuador, recibió desde equipos para personas con discapacidad, pasando por  4 millones de dólares destinados a un nuevo canal de televisión y el regalo de seis aviones de combate Mirage-50. El reparto incluye 3.000 millones de dólares para que Argentina pagara su deuda con el FMI, en 2007, y otros 400 millones de dólares para la construcción de una planta de regasificación de gas licuado. Chávez y la ALBA también donaron 100 millones de dólares a Manuel Zelaya, Presidente de Honduras y 20 millones de dólares para un hospital en Uruguay.


El Banco Central de Nicaragua consigna que la cooperación de Venezuela había aumentado en 2011, un 147 con relación a 2007. En 2008 la ayuda venezolana alcanzaba los 457 millones de dólares, y en 2010 había ascendido a 511 millones (más de 15 por ciento respecto de 2009). Tal es la dependencia nicaragüense, que ante la eventual retirada de Chávez, un analista considera que “Ortega tendría que reportar esos ingresos al Parlamento y ya no tendría discrecionalidad para utilizar los fondos con fines partidarios o para negocios privados de venta de crudo y derivados a países como El Salvador y Guatemala", refiriéndose a los 500 millones de dólares anuales que el gobierno de Ortega maneja a través de empresas privadas.


Bolivia recibió 4 millones de dólares para un canal de televisión, fondos aún no cuantificados para usar bombillos chinos (focos) y ahorrar energía -en triangulación con Cuba- además de 170 ambulancias totalmente equipadas por un monto de 17 millones de dólares. Para la construcción de una planta de generación termoeléctrica de 100 MW, Chávez asignó a Bolivia 48 millones de dólares. En diciembre de 2010 el ex comandante general del Ejército de Bolivia y senador del MAS, Freddy Bersatti, admitió al diario Los Tiempos de Cochabamba haber recibido recursos venezolanos para obras militares como parte del programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”. Otros datos reportan que la deuda boliviana con Venezuela en 2005 alcanzaba a 380 millones de dólares y se habría incrementado aproximadamente en 800 por ciento para 2012.


“El dinero de la ALBA patrocinó una escuela de samba en el carnaval de Río de Janeiro, la recuperación de empresas en Uruguay, un estudio sobre la limpieza del río Hudson neoyorkino, la  banda "Puerto Rican Salsa and Bembé", y la cancha “La Bombonera” en Bolivia.”


La danza de los petrodólares, además de constituirse en instrumento operativo de la megalomanía chavista, buscaba el apoyo de sus socios en los escenarios internacionales como la OEA, la ONU y otros, a los que pretendía suplantar con la creación de instrumentos paralelos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la UNASUR, validadoras de los desmanes y defensoras de las violaciones de los derechos ciudadanos de los Estados miembros (Informe Mattarolo sobre el Porvenir, Pando), y por supuesto, intencionalmente dirigidos a recomponer una bipolaridad geopolítica similar al escenario de la “guerra fría”.


Sin haberse cerrado aún las cuentas gubernamentales de la gestión 2012, los expertos venezolanos estiman que la deuda interna del Gobierno es de 43. 500 millones de dólares, mientras que la deuda interna asciende a 58.700 millones, es decir, el 28% del PIB. Pero sumada ésta a lo que adeuda Pdvsa (40.000 millones de dólares) el peso de la deuda alcanzaría al 40% del PIB. Venezuela está al borde de una inminente devaluación de su moneda y lleva a cuestas la segunda mayor inflación del mundo. Según los economistas del país caribeño, “el 2013 se iniciará con un presupuesto deficitario y reducciones en salud, educación, salarios y seguridad interna, pero se aumentará en fondos para Defensa, para los cuales habrá nuevo endeudamiento con Rusia”. La industria petrolera, su principal sustento, enfrenta grandes dificultades, no sólo por los accidentes ocurridos en sus principales plantas de refinación sino por su pérdida de competitividad. “Desde diciembre de 2011 hasta agosto de 2012 Venezuela había importado de Estados Unidos 17 mil barriles diarios de gasolina terminada, con un pico de 34 mil barriles diarios comprados en agosto. Pero en septiembre, luego de la explosión en la refinería Amuay y el incendio en la refinería El Palito, el promedio de importación de gasolina se elevó hasta 22 mil barriles diarios”… “Es posible que para 2015 Pdvsa apenas produzca petróleo para pagar la deuda con China…” reporta un experto petrolero.


Con la inminente retirada del caudillo, la ALBA inicia su ocaso, y la segura interrupción de la repartija de fondos públicos tiene en oración y vigilia permanente a los “ALBOS” acostumbrados al manirrotismo de su mentor. Luego vendrá la clarificación de las cuentas públicas y el correspondiente pase de facturas a los beneficiarios, quienes seguramente alegarán que lo recibido era peculio personal del presidente venezolano, como los ponchos patrimoniales de uno de sus socios. Otra factura deberán pagar los herederos del Socialismo del Siglo XXI, consistente en prescindir de los asesores cubanos y venezolanos que operan en áreas fundamentales de los Estados miembros de la ALBA, incrustados en los Bancos Centrales, fuerzas de inteligencia, Fuerzas Armadas, sistemas de cedulación, empadronamiento y cómputos electorales, comunicaciones y otras  áreas estratégicas como la de Hidrocarburos. 


Algunos temen que para quedarse, tales actores recurran a maniobras nada santas como la utilización de “redes de influencias”, que a estas alturas, tienen penetradas las más altas esferas del poder. Para los cubanos, mantenerse en espacios de decisión estratégica y manejar información privilegiada sobre opositores y gobernantes (los cubanos son los únicos que saben exactamente sobre la salud de Chávez) constituye una vía de supervivencia de la satrapía castrista necesitada de preservar las ventajas obtenidas, o morir de mengua económica. Para los socios de la ALBA “soberanos y dignos”, convivir con este supranacional entramado de intereses será un problema de gobernabilidad a corto plazo. Para los ciudadanos, desprotegidos a causa de la institucionalidad secuestrada por los “procesos de cambio”, cuelga como espada de Damocles el peligro de caer en redes de extorsión política. Y esto es sólo el principio del ocaso del ALBA.